En medio del debate nacional por la auditoría forense al Mercado Periférico de Chilibre, los documentos técnicos conocidos hasta el momento parecen despejar una de las principales incógnitas: la ejecución de la obra por parte de Bioecológica Ingenieros, S.A. Mientras la Contraloría profundiza la revisión del proyecto, los informes disponibles reflejan que la empresa ejecutó los trabajos conforme al contrato, con avances certificados y pagos acordes al progreso físico de la construcción.
Las cifras hablan por sí solas. El proyecto registra un avance consolidado del 81%, con un 87% de ejecución del contrato original y un 51% de la adenda, manteniendo una relación directa entre la obra ejecutada y los desembolsos recibidos. Incluso, la documentación señala que existe un porcentaje de trabajos ya realizados que permanecía pendiente de facturación, lo que fortalece la posición de la empresa respecto al cumplimiento de sus obligaciones contractuales. Asimismo, la adenda incorporó un mayor alcance de obra y no representó un aumento arbitrario del contrato inicial.
En este escenario, el foco de la auditoría parece trasladarse hacia las decisiones administrativas adoptadas durante la gestión municipal encabezada por José Luis Fábrega, particularmente en aspectos relacionados con la planificación, supervisión, aprobación de modificaciones contractuales y administración de los recursos públicos. La función de la auditoría será determinar si esos procedimientos se realizaron conforme a la ley y establecer, de existir, las responsabilidades correspondientes.
Bioecológica Ingenieros, S.A. ha sostenido desde el inicio que actuó dentro del marco contractual y que cada avance fue debidamente certificado por los mecanismos de supervisión establecidos para la obra pública. Esa posición encuentra respaldo en la documentación técnica presentada, la cual muestra una ejecución consistente y transparente, alejada de las especulaciones que surgieron tras las primeras publicaciones sobre el costo del proyecto.
Más allá del ruido mediático, este caso recuerda la importancia de distinguir entre la labor de una empresa contratista y las decisiones que corresponden exclusivamente a la administración pública. Las constructoras ejecutan obras conforme a contratos, planos y órdenes aprobadas por la entidad contratante; son las autoridades quienes tienen la responsabilidad de planificar, fiscalizar y autorizar cada etapa del proceso.
La auditoría forense deberá ofrecer respuestas definitivas. Pero con la información disponible hasta ahora, el panorama apunta a que Bioecológica Ingenieros, S.A. cumplió con la ejecución de la obra, mientras que las principales interrogantes recaen sobre la gestión administrativa que dirigió el proyecto durante la administración del exalcalde José Luis Fábrega. Solo la investigación técnica permitirá cerrar este capítulo con la transparencia que demandan los ciudadanos y garantizar que cada balboa invertido en infraestructura pública esté debidamente sustentado.
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