La jugada volvió a salir mal. Lo que parecía un movimiento calculado para acelerar su incorporación al Parlamento Centroamericano (Parlacen), terminó convirtiéndose en un nuevo tropiezo político y comunicacional para el expresidente Laurentino “Nito” Cortizo y su exvicepresidente José Gabriel “Gaby” Carrizo.
La Junta Directiva del organismo regional fue clara: la solicitud para juramentarlos ni siquiera entró en agenda. Y no por falta de intención política, sino por algo más básico… forma y procedimiento. Un error que, para figuras de ese nivel, resulta difícil de justificar.
A pesar de que el presidente del PRD, Benicio Robinson, intentó empujar formalmente el proceso, la respuesta fue fría y contundente. Giselle Burillo, vicepresidenta de la Junta Directiva del Parlacen, lo dejó sin espacio para interpretaciones: “No está en agenda del pleno. Eso es 100% seguro”.
Más que un simple retraso, el mensaje es político.
Burillo explicó que la agenda se arma con anticipación y bajo protocolos claros. Traducido al lenguaje real: la solicitud llegó tarde y mal. Y en política internacional, improvisar tiene costo.
Pero el golpe no terminó ahí.
Desde la presidencia del Parlacen, Karla Gutiérrez Herrera fue aún más categórica: hasta ahora, no existe una solicitud formal recibida para juramentar a Cortizo y Carrizo. Es decir, mientras en Panamá se proyectaba una narrativa de avance, en Guatemala —sede del organismo— ni siquiera tenían el expediente en sus manos.
Una desconexión evidente entre el discurso mediático y la realidad institucional.
Y como si fuera poco, Gutiérrez lanzó una advertencia que desarma la estrategia política del PRD: el Parlacen no responde a partidos. Aceptar presiones partidarias sería, en sus palabras, vulnerar la independencia del organismo.
En otras palabras: no basta con querer entrar, hay que hacerlo bien.
El intento de convertir una transición política en un trámite automático vuelve a evidenciar una debilidad recurrente en el equipo de Cortizo y Carrizo: confundir poder interno con influencia externa.
El calendario tampoco juega a su favor. La próxima plenaria será en mayo, pero ya desde dentro anticipan que el tema difícilmente será incluido. Otro portazo en cámara lenta.
Este nuevo revés deja en evidencia una estrategia mal calibrada, tanto en lo jurídico como en lo comunicacional. Porque no solo fallaron en el procedimiento, también fallaron en la narrativa.
En política, la forma es fondo. Y hoy, Cortizo y Carrizo vuelven a comprobarlo.
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