Por Aldo López Tirone
Hay decisiones de gobierno que resuelven problemas inmediatos y hay otras que intentan definir el rumbo de un país durante décadas. La presentación de la nueva Marca País “Panamá, Anfitrión del Mundo” pertenece a esa segunda categoría.
No estamos hablando solamente de un logo, de una campaña publicitaria o de una nueva frase para vender turismo. Estamos hablando de una visión de Estado que busca colocar a Panamá frente al mundo como lo que realmente es: un país de conexión, de oportunidades, de inversión, de cultura, de comercio, de biodiversidad y, sobre todo, de puertas abiertas.
Y allí está precisamente la diferencia entre administrar un gobierno y ejercer como estadista.
El presidente José Raúl Mulino ha entendido algo esencial: los países que avanzan son aquellos que construyen una identidad, la protegen y la sostienen más allá de los ciclos políticos. Por eso resulta tan importante que esta Marca País tenga la intención de convertirse en una política de Estado y que incluso sea llevada a la Asamblea Nacional para darle continuidad jurídica e institucional.
Eso significa pensar más allá de cinco años.
Eso significa comprender que Panamá no puede reinventar su imagen internacional cada vez que cambia un gobierno.
Eso es visión de Estado.
También merece reconocimiento el trabajo desarrollado desde el sector turístico, encabezado por la administradora de la Autoridad de Turismo de Panamá, Gloria de León, junto con Promtur, porque esta propuesta no nació de la improvisación. Es el resultado de estudios, consultas, análisis de percepción y más de un año de trabajo con sectores públicos, privados y representantes de la sociedad.
La frase “Panamá, Anfitrión del Mundo” tiene además una enorme fuerza histórica.
Panamá siempre ha sido un lugar de encuentro. Aquí se unen dos océanos. Aquí convergen rutas comerciales. Aquí llegan culturas, empresas, viajeros, inversiones y sueños provenientes de todas partes del planeta.
Nuestra posición geográfica no es solamente una ventaja en un mapa. Es parte de nuestra identidad.
Y convertir esa realidad en una estrategia de posicionamiento internacional es precisamente lo que debe hacer un gobierno que entiende el enorme potencial de su país.
Durante demasiado tiempo Panamá ha sido visto afuera principalmente por el Canal. Pero somos mucho más.
Somos logística.
Somos turismo.
Somos servicios.
Somos cultura.
Somos biodiversidad.
Somos inversión.
Somos conectividad.
Y ahora existe una estrategia que intenta contar todas esas historias bajo una misma bandera.
Por eso este lanzamiento merece ser celebrado.
Porque gobernar no puede limitarse a apagar incendios todos los días. También hay que sembrar ideas capaces de sobrevivir a quienes gobiernan.
Mulino lo expresó con claridad: esta marca no debe pertenecer a un gobierno. Debe pertenecer a Panamá.
Esa frase resume exactamente lo que significa actuar como estadista.
Los gobiernos pasan.
Los presidentes pasan.
Los ministros pasan.
Pero las grandes decisiones de Estado permanecen.
Si “Panamá, Anfitrión del Mundo” logra mantenerse durante los próximos 10, 20 o 30 años, será recordada como una de esas decisiones que ayudaron a transformar la manera en que el mundo observa a nuestro país.
Hoy Panamá no está presentando solamente una marca.
Está presentando una ambición.
La ambición de ocupar el lugar que le corresponde en el mundo.
Y cuando un gobierno logra que un país vuelva a pensar en grande, allí comienza la verdadera tarea de un estadista.
Aldo López Tirone
Panamá Noticias Network Panamá Noticias Network, Tu Portal con las Mejores Noticias de Panamá y el Mundo.
