Análisis político de Aldo López-Tirone sobre el gobierno de José Raúl Mulino en Panamá

Dos años del triunfo de José Raúl Mulino: entre ruinas, carácter y esperanza, Construimos el nuevo Panamá

Por: Aldo López-Tirone

Dos años del triunfo de José Raúl Mulino, la vaina no ha sido fácil, pero no olvidemos la mierda de Estado que nos dejó Nito.

Para mí, un nacido en una cuna Torrijista, no es fácil hablar de un Gobierno no Torrijista, aunque el que se fue hace dos años de Torrijista no tenía nada. José Raúl y su Gobierno tienen más de Torrijismo —no por ser hijo de un Gobernador de Omar en Chiriquí— sino por su actuar humano, social y comprometido en salvar esta vaina llamada Panamá, que dejaron destruida Nito y Gaby, esos seudo PRD que abandonaron hace dos años el Palacio de San Felipe.

Panamá llegó al 2024 cansada. Cansada de la mentira elegante, del discurso vacío, del juega vivo institucionalizado y de una clase política que confundió gobernar con repartirse el país como un botín. El panameño llegó golpeado económicamente, frustrado emocionalmente y decepcionado moralmente. No era solamente un problema de dinero; era un problema de fe nacional.

Y cuando un país pierde la fe, lo pierde casi todo.

Por eso estos dos años del Gobierno de José Raúl Mulino deben analizarse con objetividad, pero también con memoria. Porque es muy fácil criticar desde la comodidad del olvido. Muy fácil exigir resultados inmediatos cuando se heredó una nación endeudada, polarizada, infiltrada por la corrupción y con instituciones debilitadas por la incapacidad y el clientelismo.

Mulino no recibió un Ferrari afinado; recibió un carro chocado, sin frenos, sin gasolina y con las llantas pinchadas.

Y aun así decidió manejarlo.

No ha sido perfecto. Ningún Gobierno lo es. Pero hay algo que este Gobierno ha recuperado y que Panamá necesitaba urgentemente: autoridad, dirección y sentido de propósito. José Raúl Mulino ha demostrado carácter en tiempos donde muchos políticos prefieren quedar bien antes que tomar decisiones. Y gobernar no es un concurso de popularidad; gobernar es tener el valor de hacer lo que toca aunque incomode.

Muchos esperaban un presidente de escritorio. Se encontraron con un presidente de acción. Uno que entendió rápidamente que el país necesitaba orden, confianza y señales claras hacia adentro y hacia afuera. Porque Panamá no podía seguir siendo vista como una nación paralizada, sin liderazgo y sin rumbo.

En estos dos años se ha sentido un Gobierno más presente. Más humano. Más conectado con la realidad de la calle. Y eso, aunque algunos no quieran reconocerlo, tiene mucho de Torrijismo verdadero: poner al ser humano en el centro, entender que el Estado debe servir a la gente y no al revés.

Porque Torrijos no era una bandera política. Torrijos era sensibilidad social, firmeza y amor por Panamá.

Y guste o no, muchas de esas características hoy se perciben más en Mulino que en quienes utilizaron durante años el nombre del PRD mientras saqueaban la esperanza de un pueblo.

Panamá todavía enfrenta enormes desafíos. La Caja del Seguro Social sigue siendo una bomba de tiempo. La educación necesita cirugía mayor. El desempleo golpea a miles de familias. Y la crisis moral no se resuelve en dos años. Pero también es cierto que hoy existe una sensación distinta: la sensación de que el país volvió a moverse.

Y eso vale.

Vale porque después de años de abandono institucional, volver a creer es un acto revolucionario.

Mulino ha entendido que no se gobierna únicamente con tecnócratas y estadísticas. Se gobierna también con empatía, con determinación y con visión de país. Por eso muchos panameños que jamás votaron por él hoy reconocen que, al menos, existe intención de rescatar la nación del hueco donde la dejaron.

Y rescatar Panamá no es tarea de un hombre solamente. Es tarea de todos.

De los empresarios que deben entender que el país necesita crecimiento con conciencia social. De los políticos que deben dejar el odio y la mezquindad. De los jóvenes que deben involucrarse más. Y de cada ciudadano que tiene que decidir entre seguir siendo parte del problema o convertirse en parte de la solución.

Porque este país merece más.

Merece volver a sentirse orgulloso de sí mismo. Merece instituciones fuertes. Merece oportunidades. Merece seguridad. Merece dignidad. Merece futuro.

Dos años después, Panamá sigue herida, sí… pero ya no está arrodillada.

Y quizá allí está la diferencia más importante de este momento histórico: después de mucho tiempo, hay un Gobierno que transmite la sensación de querer levantar al país y no terminar de enterrarlo.

La historia será quien juzgue finalmente a José Raúl Mulino. Pero estos primeros dos años dejan algo claro: cuando un país toca fondo, no necesita políticos expertos en excusas; necesita liderazgo, valentía y amor genuino por la patria.

Y Panamá, poco a poco, empieza nuevamente a respirar esperanza.

Aldo López Tirone


Este artículo fue publicado originalmente en https://impactopanama.com. Puedes leer la versión original aquí: https://impactopanama.com/aldo-lopez-tirone-analisis-gobierno-mulino/

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