Resumen: El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha consolidado un giro radical en la política de seguridad del país. Con la consigna taxativa de ‘o son los narcos o somos nosotros’, el mandatario cerró cualquier puerta al diálogo con pandillas y defendió medidas severas como el traslado de presos de alta peligrosidad a la isla de Coiba. Inspirado abiertamente en el modelo de firmeza de El Salvador, Mulino apuesta por el aislamiento carcelario, la depuración interna de funcionarios y una estrecha cooperación regional para neutralizar al crimen organizado que, según sus estimaciones, involucra al 2% de la población panameña.
El presidente Mulino ha trazado una línea roja en la política de seguridad de Panamá. Su postura es clara: el Estado no negociará con el crimen organizado.
Durante la graduación de la promoción 103 de la Fuerza Pública, el mandatario dejó claro que la confrontación contra el narcotráfico es una cuestión de supervivencia nacional. No hay espacio para medias tintas ni discursos diplomáticos.
Los pilares de la nueva ofensiva de seguridad
La estrategia gubernamental se aleja de los intentos previos de pacificación o treguas silenciosas. El enfoque actual se centra en la fuerza operativa, el aislamiento carcelario y el estricto cumplimiento de la ley.
De hecho, la administración ha comenzado a implementar traslados de delincuentes de alto perfil a la antigua colonia penal de Coiba. Esta medida generó críticas de diversos sectores, a quienes el presidente Mulino calificó de ‘defensores indignados’ de personajes siniestros.
| Pilar Estratégico | Acción Concreta | Objetivo Principal |
|---|---|---|
| Cero Negociación | Rechazo absoluto al diálogo con pandillas | Desmantelar la legitimidad de los grupos criminales |
| Aislamiento de Alto Perfil | Traslados a la isla de Coiba | Evitar que los capos operen desde las cárceles comunes |
| Referencia Regional | Adaptación de tácticas del modelo de El Salvador | Priorizar los derechos de las víctimas sobre los reos |
| Depuración Interna | Cero privilegios para funcionarios corruptos | Fortalecer la confianza en las instituciones de seguridad |
El espejo de El Salvador y la polémica de Coiba
La mención directa al caso salvadoreño marca un hito en la retórica de seguridad panameña. Mulino argumenta que el éxito de El Salvador no radica en tratar a los reclusos como víctimas, sino en aplicar la ley con rigurosidad.
La disputa por el control de la sociedad es real. El mandatario afirma que solo un 2% de la población está vinculada a la narcoactividad, pero ese porcentaje pretende imponer su agenda al resto del país. La respuesta del Estado, por tanto, será asimétrica y sin contemplaciones.
Para lograrlo, el Ministerio de Seguridad Pública coordinará esfuerzos con el Servicio Nacional Aeronaval, la Policía Nacional y el Servicio Nacional de Fronteras, buscando blindar tanto las costas como la selva del Darién.
Preguntas Frecuentes sobre Presidente Mulino
¿Cuál es la postura del presidente Mulino frente a las pandillas?
El presidente Mulino rechaza cualquier espacio de diálogo o negociación con las pandillas. Su estrategia se basa exclusivamente en el uso de la fuerza legal, detenciones y aislamiento estricto.
¿Por qué se defienden los traslados a la isla de Coiba?
El gobierno argumenta que trasladar a los delincuentes de alto perfil a Coiba es indispensable para romper sus cadenas de mando y evitar que sigan coordinando actividades delictivas desde los penales continentales.
¿Qué relación tiene la estrategia de Mulino con el modelo de El Salvador?
Mulino toma como referencia la firmeza del modelo salvadoreño, señalando que la seguridad pública debe priorizar la protección de las víctimas y la rigurosidad de la ley antes que los privilegios de los privados de libertad.
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