Jorge Herrera, presidente de la Asamblea Nacional de Panamá

Jorge Herrera no cumplió en reducir el gasto y así quiere reelección

Por Equipo de Investigación

A pesar de las reiteradas promesas de austeridad, el Órgano Legislativo panameño cerró 2025 con un presupuesto muy por encima del que aprobó originalmente. La Asamblea Nacional, presidida por el diputado Jorge Herrera, volvió a inflar sus asignaciones mediante traslados de partidas y créditos adicionales, consolidando un patrón de despilfarro que se repite desde hace años. Muchos panameños, que confiaron en su discurso de cambio, sienten que fueron engañados.

2025: un salto del 67 % en un año

Los informes oficiales revelan que entre enero y diciembre de 2025 la Asamblea registró un incremento del 67 % en sus asignaciones. El presupuesto inicial aprobado por ley era de 98,7 millones de dólares, pero terminó en 164,8 millones. Es decir, se ampliaron 66,1 millones de dólares, abultando la planilla y los gastos operativos sin una explicación convincente.

En el desglose por rubros, los fondos de funcionamiento saltaron de 95,7 millones a 160,5 millones, mientras que las inversiones se elevaron de 3 millones a 4,3 millones. Se gastó casi todo el dinero adicional. ¿En qué se fue? La Asamblea no lo detalla, alimentando la sospecha de que se siguen financiando “botellas” y contratos opacos.

2024 y años anteriores: la misma película

El año 2024 no fue diferente. La Asamblea partió con un presupuesto de 150 millones de dólares (138,3 millones para funcionamiento y 11,7 millones para inversiones), pero terminó con 186,6 millones. Las partidas de funcionamiento subieron a 167,9 millones y las de inversión a 18,7 millones.

Esta dinámica no es nueva. En 2020 el gasto real ascendió de 99,6 millones a 164,9 millones. En 2021 el presupuesto pasó de 107,1 millones a 200,9 millones; en 2022 de 143,9 millones a 230,5 millones; y en 2023 de 150 millones a 188,9 millones. La siguiente tabla resume los aumentos más recientes:

AñoPresupuesto aprobado (millones $)Presupuesto modificado (millones $)Aumento
202099,6164,9+65,3
2021107,1200,9+93,8
2022143,9230,5+86,6
2023150,0188,9+38,9
2024150,0186,6+36,6
202598,7164,8+66,1

Para visualizar la tendencia, se observa la evolución del presupuesto legislativo:

Promesas de austeridad incumplidas

En julio de 2025, Jorge Herrera asumió la presidencia de la Asamblea con un discurso centrado en transparencia y eficiencia. Prometió revisar el reglamento interno, eliminar las “botellas” —personas que cobran sin trabajar—, digitalizar procesos y rendir cuentas al final de cada período. También anunció que reduciría la planilla como parte de una cruzada de ahorro, un compromiso que compartió con su antecesora Dana Castañeda.

Pero a la hora de la verdad, las cifras cuentan otra historia. El gasto operativo se mantiene o incluso crece, mientras la planilla engorda sin explicación. La diputada Janine Prado, del movimiento Vamos, responsabiliza a los dos últimos presidentes de la Asamblea por los traslados de partidas que elevaron el gasto y ha pedido las actas de esas decisiones. Prado recuerda que la reducción del presupuesto fue una promesa reiterada y que, a un año de asumido el cargo, no se ha cumplido.

La Fundación Espacio Cívico también ha advertido sobre el aumento de la planilla y exige saber qué hacen todos los nuevos contratados. La Asamblea se ha convertido en el órgano del Estado más cuestionado por el uso discrecional de sus recursos. La decepción ciudadana es palpable: muchos pensaban que Herrera marcaría un antes y un después, pero terminó repitiendo las mismas prácticas que criticó.

¿Reelección con esta hoja de gastos?

Herrera, quien además preside el Partido Panameñista, declaró a finales de 2025 que no tenía planes de reelección y que su prioridad era cumplir sus compromisos. Pero su comportamiento político sugiere otra cosa: busca alianzas, se mantiene en la palestra y desde la presidencia de su partido mueve fichas para seguir mandando. El persistente incremento de los gastos legislativos bajo su gestión ha revivado el debate sobre si merece otro periodo al frente del Palacio Justo Arosemena.

El contraste es brutal: prometió recortar la planilla y eliminar botellas, pero el presupuesto no deja de crecer. ¿Cómo justificar entonces su aspiración a reelegirse? Las cifras contradicen sus palabras y la decepción ciudadana se convierte en indignación. Los panameños, que pagan la cuenta, exigen resultados reales y coherencia entre discurso y gestión.

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