Panamá Oeste merece un hospital de primer nivel: una deuda que urge saldar

Panamá Oeste merece un hospital de primer nivel: una deuda que urge saldar

Panamá Oeste dejó de ser hace años una “zona dormitorio” para convertirse en una de las regiones con mayor crecimiento poblacional del país. Chorrera y Arraiján concentran hoy a cientos de miles de familias que trabajan, producen y aportan al desarrollo nacional. Sin embargo, ese crecimiento no ha sido acompañado con la infraestructura de salud que la región necesita y merece.

El Hospital Nicolás A. Solano ha sido, por décadas, el principal bastión de atención médica en Panamá Oeste. Su personal ha demostrado compromiso, vocación y entrega, incluso en condiciones que muchas veces no son las ideales. Pero la realidad es innegable: el hospital requiere una adecuación integral y urgente que lo eleve al nivel que demanda una población en constante expansión.

No se trata solo de infraestructura física, sino de capacidad instalada, tecnología médica, climatización adecuada, áreas especializadas, equipamiento moderno y mayor cobertura de servicios. La salud no admite improvisaciones ni parches temporales. Un hospital de primer nivel salva vidas, reduce traslados innecesarios hacia la capital y dignifica la atención del paciente.

Chorrera y Arraiján no pueden seguir dependiendo de hospitales saturados en la ciudad de Panamá. Cada minuto que se pierde en un traslado es un riesgo que se asume innecesariamente. Panamá Oeste necesita y exige un centro hospitalario robusto, moderno y preparado para emergencias, cirugías complejas, atención pediátrica, materna y especializada.

Invertir en la adecuación del Hospital Nicolás A. Solano no es un gasto, es una inversión social estratégica. Significa apostar por la calidad de vida, la prevención y la tranquilidad de miles de familias. Significa reconocer que los ciudadanos del Oeste tienen el mismo derecho a una atención médica de primer mundo que cualquier otra región del país.

Hoy más que nunca, cuando el país habla de equidad, eficiencia y justicia social, Panamá Oeste no puede quedar rezagado. La adecuación del Nicolás A. Solano y la dotación de un hospital de primer nivel no son una opción: son una necesidad urgente y un acto de responsabilidad con el presente y el futuro de la región.

La salud no espera. Panamá Oeste tampoco.

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