Hay una verdad incómoda que Panamá no quiere mirar de frente, pero que grita más fuerte en Navidad: los jerarcas del gobierno de Nito Cortizo y Gaby Carrizo celebran en libertad, mientras sus mandos medios, operadores y funcionarios subalternos —y lo más cruel, sus familias— enfrentan cárceles, audiencias, medidas cautelares y una condena social anticipada.
No es persecución política.
No es narrativa opositora.
Es un patrón.
La descentralización paralela: cayeron los de abajo
En el escándalo de la llamada descentralización paralela, la justicia no fue a tocar las puertas del poder central. Fue directo a los representantes, tesoreros y funcionarios locales.
Ellos fueron los primeros en ser esposados.
Ellos fueron los primeros en pasar noches sin dormir.
Ellos fueron los primeros en ver sus nombres, fotos y familias expuestas.
Detenciones, detenciones preventivas, detenciones provisionales, medidas cautelares, reportes periódicos, impedimentos de salida del país.
La maquinaria judicial bajó… pero nunca subió.
Y la pregunta es tan simple como devastadora:
👉 ¿Quién diseñó ese sistema?
👉 ¿Quién permitió que la descentralización se convirtiera en una caja política?
👉 ¿Quién gobernaba mientras todo esto ocurría?
Porque el dinero no se repartía solo. El esquema no nació en una junta comunal.
Pandeportes: Héctor Brands y el castigo que alcanza a la familia
El caso de Héctor Brands, exdirector de Pandeportes, expone una de las caras más duras de esta historia:
en Panamá no solo se procesa a una persona, se castiga a toda su familia.
Hoy no solo paga él.
Pagan sus hijos.
Pagan sus parejas.
Pagan sus amigos convertidos en socios.
Navidad con visitas, restricciones, abogados, miedo y vergüenza pública. Mientras tanto, los verdaderos dueños del poder político siguen caminando libres, sin esposas, sin audiencias, sin explicación alguna al país.
Brands no fue presidente.
No fue vicepresidente.
No gobernó Panamá.
Fue parte de una estructura.
Y la estructura sigue intacta arriba.
AIG: Luis Oliva y el mismo libreto
En AIG, la historia se repite.
Luis Oliva, exdirector, aprehendido, investigado, sometido a medidas.
Otro mando medio.
Otro nombre operativo.
Otro expediente que no escala hacia la cúspide política.
Otra vez el mensaje es claro: el problema nunca es el sistema, siempre es el funcionario que ejecuta.
IFARHU, Pandeportes, descentralización… siempre los mismos
IFARHU Meneses permanece en un Penal de Máxima seguridad aún sin delatar a los verdaderos dueños de las agencias beneficiadas.
Pandeportes, juntas comunales, direcciones, administradores. Los nombres cambian, pero la lógica no:
- Caen los que firman
- Caen los que tramitan
- Caen los que ejecutan
Pero no caen los que ordenan, no caen los que permiten, no caen los que se beneficiaron políticamente.
La Navidad de la injusticia selectiva
Mientras Nito Cortizo y Gaby Carrizo pasan una Navidad sin restricciones, hay niños panameños visitando cárceles, hay esposas explicando ausencias, hay familias enteras pagando errores que no diseñaron.
Y eso es lo que más duele.
No se trata de absolver culpables.
El que robó debe pagar.
Pero cuando solo pagan los de abajo, la justicia deja de ser justicia y se convierte en una coartada.
Porque si todo fue obra de mandos medios, entonces el Estado fue gobernado por fantasmas.
Y si no fue así —como todos sabemos— entonces la justicia está mirando para otro lado.
La verdad que Panamá no puede seguir ignorando
La corrupción no se sostiene sin poder.
Los esquemas no existen sin dirección.
El silencio también es complicidad.
Y mientras la justicia no se atreva a subir la escalera completa, seguiremos viendo el mismo cuadro cada diciembre:
👉 los poderosos libres
👉 los mandos medios presos
👉 las familias rotas
👉 y un país cansado de pagar siempre la misma factura
Porque una justicia que solo castiga a los de abajo no limpia al país. Solo protege a los de arriba.
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