El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que las fuerzas armadas estadounidenses “empezarán muy pronto” a interceptar a los “narcotraficantes de Venezuela” por tierra. Esta escalada, que sigue a las recientes operaciones marítimas, intensifica aún más la tensión entre Washington y Caracas. Trump hizo estas declaraciones durante una llamada de Acción de Gracias con militares, prometiendo detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
Según Trump, las operaciones marítimas en el Caribe y el Pacífico han tenido un éxito notable, destruyendo más de 20 lanchas supuestamente vinculadas al narcotráfico, en su mayoría provenientes de Venezuela, desde el 1 de septiembre. El mandatario justificó los ataques a estas embarcaciones argumentando que los narcotraficantes venezolanos “están mandando su veneno a Estados Unidos, donde matan a miles de personas al año”. Afirmó que se ha detenido el 85% del flujo de drogas por mar y que ahora se enfocarán en la vía terrestre.
Las declaraciones de Trump se producen en un contexto de crecientes tensiones bilaterales. El 16 de noviembre, Estados Unidos desplegó el USS Gerald R. Ford, su mayor portaaviones, en el Caribe. Además, el lunes reciente, la administración estadounidense declaró como terrorista a la organización Cartel de los Soles, vinculándola directamente con el gobierno de Nicolás Maduro. Estas acciones han sido interpretadas por algunos como una escalada deliberada de presión sobre el régimen venezolano.
A pesar de la retórica confrontacional, Trump ha manifestado en el pasado que estaría dispuesto a dialogar con Maduro “para salvar muchas vidas”. Esta posibilidad ha sido bien recibida por el fiscal general venezolano, Tarek William Saab. Sin embargo, la reciente escalada militar podría complicar cualquier intento de negociación.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos también reveló que aviones bombarderos B-52H realizaron demostraciones en el Caribe el lunes, lo que sugiere una demostración de fuerza adicional en la región. El anuncio de operaciones terrestres en Venezuela plantea interrogantes sobre cómo se llevarán a cabo estas acciones y si contarán con la aprobación del gobierno venezolano. La soberanía de Venezuela y el derecho internacional podrían verse comprometidos si las fuerzas estadounidenses operan en territorio venezolano sin consentimiento.
Expertos en política internacional han expresado preocupación por las posibles consecuencias de esta nueva estrategia. Una intervención militar en territorio venezolano podría desestabilizar aún más la región, provocar un conflicto armado y generar una crisis humanitaria. También podría fortalecer la posición de Maduro, quien podría utilizar la intervención extranjera como un pretexto para consolidar su poder y reprimir a la oposición.
La comunidad internacional ha reaccionado con cautela al anuncio de Trump. Algunos países han instado a ambas partes a buscar una solución pacífica a través del diálogo y la negociación. Otros han expresado su preocupación por la posible violación de la soberanía venezolana.
El futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela sigue siendo incierto. La escalada militar y la retórica confrontacional podrían conducir a un conflicto abierto, mientras que la posibilidad de un diálogo directo entre Trump y Maduro ofrece una tenue esperanza de una solución pacífica. Sin embargo, la desconfianza mutua y la falta de voluntad política podrían frustrar cualquier intento de acercamiento.
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