En una demostración de fuerza sin precedentes, el gobierno de los Estados Unidos ejecutó la madrugada de este viernes la incautación del buque cisterna Olina en aguas del Mar Caribe. Esta acción marca el tercer decomiso de un petrolero vinculado a Venezuela en apenas siete días, consolidando un cerco naval que busca asfixiar las rutas de comercialización de crudo sancionado.
Un despliegue de alto nivel: El Gerald R. Ford en acción
La operación, denominada «Lanza del Sur» (Operation Southern Spear), fue ejecutada antes del amanecer por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear. El operativo contó con el despliegue de infantes de marina y marineros de élite que partieron desde el portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más avanzado de la Armada estadounidense.
El Comando Sur de los Estados Unidos confirmó a través de sus canales oficiales que el abordaje del Olina se realizó sin incidentes, reforzado por la presencia «lista y letal» del Grupo Anfibio Listo, compuesto por los buques USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale.
«Una vez más, nuestras fuerzas interinstitucionales enviaron un mensaje claro: no hay refugio seguro para los criminales», sentenció el Comando Sur, reafirmando su misión de erradicar la actividad ilícita y restablecer la seguridad en el hemisferio occidental.
La caída de la «Flota Fantasma»
El Olina se suma a una lista de capturas estratégicas realizadas esta semana en el marco de la cuarentena naval impulsada por la administración de Donald Trump. El pasado miércoles, las autoridades estadounidenses ya habían asestado dos golpes contundentes:
El Bella 1 (ahora Marinera): Un petrolero bajo bandera rusa interceptado en el Atlántico Norte tras una persecución de dos semanas. Este operativo fue especialmente delicado debido a la presencia de buques militares rusos en las cercanías, aunque no se registraron enfrentamientos. El Reino Unido prestó apoyo logístico esencial en las fronteras marítimas de Islandia y Groenlandia para concretar la captura.
El M/T Sophia: Identificado como parte de la «flota oscura» o flota fantasma. Este buque operaba sin bandera y utilizaba tácticas de evasión para transportar petróleo embargado. Actualmente, está siendo escoltado hacia territorio estadounidense.
Tácticas de evasión y respuesta contundente
Según informes de inteligencia, al menos 16 petroleros sancionados han intentado burlar el bloqueo naval mediante el apagado de transpondedores (señales de GPS) y la falsificación de nombres y rutas.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha sido enfática en que estas naves no podrán ocultarse bajo falsas identividades. La estrategia actual de los Departamentos de Justicia, Defensa y Seguridad Nacional de EE. UU. no solo busca detener el flujo de crudo, sino eliminar las fuentes de financiamiento del «narcoterrorismo» asociado a estas operaciones.
Con el Olina bajo custodia, Estados Unidos envía una señal inequívoca a los actores internacionales que intentan colaborar con el gobierno venezolano: el Caribe y el Atlántico están bajo una vigilancia estricta y las sanciones se harán cumplir con todo el peso del poder naval estadounidense.
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