Un ciudadano afgano ha sido detenido y acusado de disparar a dos miembros de la Guardia Nacional de Virginia Occidental a pocas cuadras de la Casa Blanca, en un acto de violencia que ha conmocionado a la capital del país. El incidente, calificado por la alcaldesa Muriel Bowser como un ataque dirigido, ocurre en un momento de intenso debate político sobre el uso de tropas federales en Washington, D.C., y otras ciudades.
Según informes, el tiroteo tuvo lugar el miércoles por la tarde, hiriendo gravemente a los dos miembros de la Guardia Nacional. El sospechoso también resultó herido en el incidente y se encuentra bajo custodia. Aunque inicialmente se informó sobre la muerte de los guardias, el gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, se retractó de su declaración debido a informes contradictorios sobre su estado.
El FBI y la policía de Washington, D.C., están investigando el incidente. El jefe asistente de la policía, Jeffery Carroll, declaró que el agresor apareció repentinamente y abrió fuego contra los guardias, basándose en la evidencia de video. Las autoridades aún no han determinado el motivo del ataque.
El sospechoso ha sido identificado como un ciudadano afgano de 29 años que ingresó a los Estados Unidos en 2021 a través de la «Operación Allies Welcome», un programa de la administración Biden destinado a evacuar y reasentar a miles de afganos tras la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. Este programa ha sido objeto de críticas por parte de algunos sectores que cuestionan los procesos de investigación de los solicitantes.
Según fuentes policiales, el sospechoso ha sido identificado como Rahmanullah Lakanwal, aunque las autoridades aún están trabajando para confirmar completamente sus antecedentes. Lakanwal residía en el estado de Washington, habiendo llegado a Bellingham con su esposa y cinco hijos.
Tras el tiroteo, el presidente Donald Trump emitió un mensaje en redes sociales pidiendo una reevaluación de todos los refugiados afganos que ingresaron al país bajo la administración Biden. Calificó el incidente como «un crimen contra toda nuestra nación».
El tiroteo ha generado una fuerte reacción en todo el país. El vicepresidente JD Vance expresó su solidaridad con los miembros de la Guardia Nacional, enfatizando su papel como defensores de la nación. El jefe de la Oficina de la Guardia Nacional, el general Steven Nordhaus, canceló sus planes de pasar el Día de Acción de Gracias con las tropas en la Bahía de Guantánamo para viajar a Washington, D.C., y estar con los miembros de la Guardia Nacional.
El incidente ha reavivado el debate sobre la presencia de tropas federales en Washington, D.C. En agosto, el presidente Trump emitió una orden de emergencia que federalizó a la policía local y envió tropas de la Guardia Nacional de varios estados a la capital. Aunque la orden expiró un mes después, las tropas permanecieron en la ciudad. Actualmente, hay cerca de 2,200 efectivos asignados a la fuerza de tarea conjunta que opera en la ciudad. La semana pasada, un juez federal ordenó el fin del despliegue, pero suspendió su orden para permitir que la administración apelara o retirara las tropas.
La investigación sobre el tiroteo continúa en curso. Las autoridades están trabajando para determinar el motivo del ataque y si el sospechoso actuó solo. La seguridad en la capital ha sido reforzada, y se espera que el incidente tenga un impacto significativo en el debate sobre la política de inmigración y el papel de la Guardia Nacional en la seguridad nacional.
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