Resumen: La Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) atraviesa una crisis institucional crítica marcada por un desequilibrio financiero severo y una creciente presión por la renuncia de su rectora, Etelvina de Bonagas. Con un gasto ejecutado que supera en 19 millones de dólares el presupuesto asignado y una deuda millonaria con la Caja de Seguro Social, la comunidad docente y estudiantil denuncia una desconexión administrativa y falta de transparencia. Este análisis examina el impacto de estas irregularidades en la operatividad universitaria y el contexto político que sostiene una administración cuestionada por nepotismo y mala gestión.
La crisis que atraviesa la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) ya no puede maquillarse con discursos ni excusas administrativas. Lo que antes eran cuestionamientos aislados hoy se ha convertido en un clamor cada vez más fuerte: la salida de la rectora Etelvina Medinero de Bonagas.
La reciente postura de la Asociación de Profesores de la UNACHI (Apunachi) no deja espacio para interpretaciones tibias. Señalan una “renuncia implícita” de la rectora a su responsabilidad, tras su ausencia en un momento clave: la comparecencia ante la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional. En política y en gestión pública, no dar la cara cuando se debe equivale a admitir que no hay respuestas.
Y es que las cifras son contundentes. Un gasto ejecutado de 91 millones de dólares frente a un presupuesto de apenas 72 millones no es un simple desfase administrativo: es una señal de desorden financiero que, según los docentes, compromete la operatividad básica de la institución. A esto se suma una deuda de 12 millones con la Caja de Seguro Social, mientras estudiantes enfrentan carencias tan básicas como la falta de insumos en cafeterías, afectando a más de 22 mil jóvenes.
El problema no es solo financiero. Es estructural. Es ético.
Las denuncias sobre nepotismo y supuesta malversación no son nuevas, pero ahora se insertan en un contexto mucho más delicado: una universidad que, según sus propios profesores, se encuentra en una “crisis sin precedentes”. La permanencia de una administración cuestionada en medio de este escenario resulta, como mínimo, insostenible.
Más grave aún es la percepción de desconexión con la realidad universitaria. Mientras la comunidad enfrenta recortes y limitaciones, desde la cúpula administrativa no se proyecta liderazgo ni transparencia. La frase de los docentes resuena con fuerza: “el debido proceso no debe ser una excusa para la impunidad”.
La defensa de la rectora, que en el pasado ha calificado las críticas como “campañas mediáticas”, parece hoy insuficiente frente a la magnitud de los señalamientos. No se trata de percepciones: se trata de resultados, de gestión y de responsabilidad pública.
Además, no puede ignorarse el contexto político que permitió su continuidad. La reelección para un tercer período (2023-2028), habilitada por una ley aprobada por la Asamblea Nacional, ha sido vista por muchos como parte de un sistema que priorizó intereses sobre institucionalidad. Hoy, ese mismo sistema enfrenta sus consecuencias.
Con un salario superior a los 14 mil dólares mensuales, la exigencia de resultados y rendición de cuentas no es opcional: es obligatoria.
La UNACHI no puede seguir siendo rehén de una administración cuestionada. La educación superior merece liderazgo, transparencia y rumbo. Y cuando estos elementos desaparecen, la salida digna es una sola.
La pregunta ya no es si Etelvina de Bonagas debe renunciar.
La pregunta es cuánto más puede resistir la universidad antes de que esa decisión sea inevitable.
Preguntas Frecuentes sobre UNACHI
¿Por qué se cuestiona la gestión financiera de la UNACHI?
Principalmente por un gasto que excede el presupuesto aprobado en 19 millones de dólares y una deuda acumulada con la Caja de Seguro Social que afecta la estabilidad institucional.
¿Qué rol juega la Asamblea Nacional en esta crisis?
La Asamblea Nacional fue el ente que habilitó, mediante cambios legislativos, la reelección de la rectora, lo que ahora genera cuestionamientos sobre la independencia y fiscalización de la universidad.
¿Qué reclaman los docentes de Apunachi?
Exigen la salida de la actual rectora tras considerar que su gestión ha perdido legitimidad debido a denuncias de nepotismo, mala administración y falta de transparencia en la rendición de cuentas.
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