La próxima Cabalgata de San José en la ciudad de David tendrá como abanderado a un personaje que durante años ha estado vinculado a algunos de los capítulos más polémicos de la contratación pública en Panamá: el empresario chiricano Alberto Jurado Rosales, conocido en el mundo empresarial como “Beto Bagatrac”, dueño de la empresa constructora Bagatrac.
La designación ha generado sorpresa y críticas en diversos sectores, no tanto por la tradición de la cabalgata —uno de los eventos culturales más emblemáticos de Chiriquí— sino por el historial público que rodea al empresario.
El empresario que admitió pagar coimas
En 2018, el nombre de Alberto Jurado saltó a los titulares cuando admitió haber pagado más de 3 millones de dólares en coimas a funcionarios públicos, en medio de investigaciones vinculadas a esquemas de corrupción que operaron durante la década pasada.
Ese reconocimiento formó parte de investigaciones relacionadas con redes de sobornos que salieron a la luz en el contexto de los grandes escándalos de corrupción que sacudieron al país y a América Latina, donde empresas y operadores pagaban sobornos para asegurar contratos con el Estado.
Aunque el país aún sigue lidiando con las consecuencias de ese sistema de corrupción, muchos de los actores empresariales que participaron en esos esquemas han continuado operando en el mercado de la obra pública.
Los millonarios contratos durante el gobierno de Cortizo
Durante el gobierno del expresidente Laurentino “Nito” Cortizo, la empresa Bagatrac se consolidó como una de las contratistas frecuentes del Estado.
Distintos registros de contratación pública reflejan que Bagatrac acumuló contratos que superan los 300 millones de dólares en proyectos de infraestructura, principalmente en construcción de carreteras, obras civiles y alquiler de maquinaria pesada.
El crecimiento de la empresa en el sector de la construcción ha sido notable en las últimas décadas, participando en múltiples proyectos de infraestructura vial y obras públicas en diferentes regiones del país.
Sin embargo, críticos han señalado que este volumen de contratación pública contrasta con los antecedentes judiciales que rodean al empresario.
Nuevos contratos y polémica vigente
Lejos de desaparecer del mapa de la contratación estatal, la empresa vinculada a Jurado continúa obteniendo proyectos y participando activamente en licitaciones públicas.
Para muchos ciudadanos, este fenómeno refleja un patrón que ha sido denunciado durante años: empresarios que han estado vinculados a escándalos de corrupción continúan siendo beneficiarios del Estado, incluso después de que sus nombres hayan aparecido en investigaciones.
El símbolo que genera debate
En ese contexto, la decisión de que Alberto Jurado sea el abanderado de la Cabalgata de San José en David ha encendido el debate público.
Para algunos organizadores y simpatizantes, se trata de reconocer a un empresario exitoso de la región.
Para otros, en cambio, la imagen resulta contradictoria:
un evento tradicional que celebra la identidad y los valores de la comunidad chiricana tendrá como figura central a un empresario cuyo nombre ha estado ligado a escándalos de corrupción y millonarios contratos con el Estado.
La pregunta que muchos se hacen en Chiriquí es inevitable:
¿Qué mensaje se envía cuando el honor de portar la bandera en una de las festividades más importantes de la región recae en una figura rodeada de controversia?
El debate apenas comienza.
Nota editorial: Este artículo se basa en información proveniente de fuentes judiciales, documentos en investigación y seguimiento periodístico, y se publica en estricto apego al principio de presunción de inocencia.
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