Panamá se ha consolidado esta semana como el epicentro del pensamiento económico regional. En el marco del foro impulsado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el Ministro Chapman ha dejado clara una premisa fundamental: para combatir la desigualdad de forma efectiva, es imperativo priorizar el crecimiento económico. Este evento, que ha congregado a líderes mundiales y expertos, busca soluciones estructurales desde una perspectiva puramente latinoamericana.
Visión del Ministro Chapma sobre el desarrollo regional
Felipe Chapman, titular de la cartera de Economía y Finanzas, describió el foro como una oportunidad extraordinaria para posicionar al país en el mapa global. Según el Ministro Chapman, este espacio permite dar continuidad a las discusiones del Foro Económico Mundial de Davos, pero con un enfoque adaptado a las realidades locales. El objetivo no es solo alcanzar cifras macroeconómicas positivas, sino garantizar que ese progreso se traduzca en una mejora real en la calidad de vida de la población.
El binomio entre crecimiento y empleo permanente
Uno de los puntos más destacados de la intervención fue la relación directa entre la expansión financiera y el mercado laboral. El Ministro Chapman enfatizó que no cualquier tipo de crecimiento es válido; se requiere uno que sea capaz de generar empleo permanente y de calidad. En sus palabras, un país que no crece carece de las herramientas necesarias para crear puestos de trabajo y, por ende, es incapaz de reducir la pobreza de manera sostenida.
Para el ministro, la desigualdad no es un fenómeno aislado, sino que responde a una falta de dinamismo que impide la movilidad social. En las zonas rurales, donde la vulnerabilidad es extrema, Chapman propone que el Estado actúe como un facilitador inicial para que las personas alcancen su autonomía a través de la inserción en el sector privado.
Institucionalidad y confianza: el escudo contra la pobreza
El análisis del Ministro Chapman también abordó los factores intangibles que frenan el desarrollo. La fragilidad institucional, la corrupción y el abuso de poder son identificados como los principales causantes de la fuga de capitales. Al respecto, el ministro recordó que ‘el dinero es nervioso’ y que la inversión solo llega donde hay estabilidad y predictibilidad.
Finalmente, se subrayó que la construcción de instituciones sólidas es una tarea que requiere décadas. El desafío para Panamá y la región radica en establecer políticas de Estado que trasciendan los periodos gubernamentales, asegurando que la lucha contra la desigualdad sea una prioridad constante y no un esfuerzo fragmentado.
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